Desde el punto de vista hortícola, la finalidad de cualquier medio de cultivo es conseguir una planta de calidad en el más corto período de tiempo, con costes de producción mínimos. En este sentido los cultivos sin suelo, también denominados cultivos hidropónicos, surgen como una alternativa a la Agricultura tradicional, cuyo principal objetivo es eliminar o disminuir los factores limitantes del crecimiento vegetal asociados a las características del suelo, sustituyéndolo por otros soportes de cultivo y aplicando técnicas de fertilización alternativas.
La Ciencia de los Sustratos alternativos tiene como base el cultivo de plantas sin utilizar el suelo, de forma que las raíces de las mismas se encuentren suspendidas en un soporte inerte (grava, arena, turba) -lo que se conoce con el nombre de hidroponía-, en la propia disolución nutritiva, lo que exige una recirculación constante de la misma, impidiendo un proceso de anaerobiosis que causaría la muerte inmediata del cultivo-hidroponía pura- o en el interior de una cámara de PVC o cualquier otro material, con las paredes perforadas, por donde se introducen las plantas; en tal caso, las raíces están al aire, crecen en la oscuridad y la disolución nutritiva se distribuye por pulverización a media o baja presión-este sistema recibe el nombre de aeroponía.
Durante los últimos años se viene mostrando un marcado interés por el medio ambiente, lo que ha facilitado el estudio del impacto ambiental de la actividad agraria sobre la atmósfera, el suelo y las aguas superficiales y de escorrentía. Los cultivos sin suelo presentan unas características diferenciales importantes en comparación con el cultivo en suelo natural, entre ellas cabe citar: a) el control riguroso de los aspectos relacionados con el suministro de agua y nutrientes, especialmente cuando se trabaja en sistemas cerrados y b) la capacidad de acogida de residuos y subproductos para ser utilizados como sustratos de cultivo.
No obstante la industria de los cultivos sin suelo genera una serie de contaminantes procedentes de: a) la lixiviación de los nutrientes, especialmente en sistemas abiertos, a solución perdida, b) el vertido de materiales de desecho, c) la emisión de productos fitosanitarios y gases y d) el consumo extra de energía, consecuencia de los sistemas de calefacción y mantenimiento del nivel higroscópico adecuado, la desinfección del medio de cultivo, etc.
En los últimos años, se ha publicado un gran número de artículos donde se describen las ventajas de este tipo de cultivos. Sin embargo, es preciso resaltar que estas ventajas no son extensibles a todos los cultivos sin suelo, sino que existen diferencias apreciables de acuerdo con el grado de sofisticación del sistema que se considere e, indudablemente, del tipo de cultivo a estudio.
a. Incremento de la productividad
En general, un control preciso de la nutrición de las plantas, que
crecen en los cultivos sin suelo, favorece un mayor rendimiento y una
mejora cualitativa de los productos, pero esto no significa
necesariamente que el rendimiento en los cultivos tradicionales sean
muy inferior. Es evidente que en zonas con suelos excesivamente
salinos, agotamiento de nutrientes o toxicidad por metales pesados,
etc. los cultivos sin suelo producirían cosechas muy superiores. En los
últimos 15 años la Bibliografía recoge numerosos artículos que
presentan un estudio comparativo de estos cultivos respecto a los
convencionales, donde se muestran las ventajas de los primeros sobre
los segundos; ventajas que engloban varios aspectos como la reducción
del trabajo, rendimientos más elevados y uniformidad en la calidad de
los productos. Es importante mencionar que en muchos de los
experimentos la gestión de cultivos convencionales no estaba realmente
controlada.
b. Nutrición controlada de las plantas
El control del aporte nutricional a las plantas es una de las
principales ventajas de los cultivos hidropónicos. La disolución
nutritiva debe "diseñarse a la carta"; la investigación en Química
Agrícola ha centrado sus esfuerzos, en los últimos años, en optimizar
disoluciones nutritivas ideales para cada tipo de cultivo, sin olvidar
que una nutrición ideal debe respetar las necesidades de la planta en
cada estadío de su desarrollo, esto es, mantener un balance nutriente
evolutivo. De esta forma, se le da a la planta lo que necesita en cada
momento, evitando lixiviaciones contaminantes y posibles toxicidades.
En los cultivos convencionales resulta mucho más difícil calcular la
dosis fertilizante adecuada, dado que se tiene que llegar a un
equilibrio entre los nutrientes del suelo y los fertilizantes añadidos,
sin olvidar los procesos antagónicos, la fijación a los coloides
arcillosos o el mayor o menor grado de disponibilidad de los nutrientes
en función de las condiciones físico-químicas y climatológicas del
medio en que se desarrolla. Cabe destacar, asimismo, la uniformidad de los productos obtenidos,
mucho mayor en sistemas de hidroponía pura y alta sofisticación, y algo
menor cuando se utilizan sistemas de riego más sencillo como el goteo.
c. Prácticas de esterilización
El suelo de los invernaderos deben encontrarse libre de organismos
patógenos antes de plantar una cosecha. La operación de esterilización
es dificil y costosa pero necesaria y de gran importancia. Los
invernaderos requieren altas inversiones en estructuras, instalaciones,
materiales, etc.. y es necesario obtener el máximo rendimiento para que
resulte rentable. El procedimiento más efectivo para esterilizar el
suelo es mediante chorros de vapor pero se trata de un método caro
(debido a la energía que se consume). La esterilización química es
menos costosa, pero cuenta con algunos inconvenientes (generalmente son
problemas de toxicidad tanto por el manejo como por la generación de
residuos tóxicos). En los cultivos sin suelo abiertos, no hay necesidad de esterilización
cuando los materiales y los sustratos no se van a reutilizar. Para los
cultivos cerrados, la necesidad de esterilización varia dependiendo de
si se trata de hidroponía pura o sistemas NFT con reemplazamiento del
film. Cuando se utilizan sustratos sólidos, es habitual aplicar una
esterilización en vapor o química para volver a reutilizar el soporte.
En cualquier caso la esterilización de los cultivos sin suelo resulta
más sencilla que la fumigación del suelo tradicional.
d. Control del pH
Otra de las ventajas de estos cultivos es la posibilidad de controlar
el pH de la disolución nutritiva, de acuerdo con los requerimientos
óptimos del cultivo y de las condiciones ambientales. El pH idóneo
suele oscilar en 5.5 y 6.5, de forma que el especialista puede ajustar
su disolución nutritiva a estos valores mediante la adición de NaOH
(sosa) para aumentar el pH, o HCl (ácido clorhídrico) para disminuirlo.
En los cultivos tradicionales el ajuste de pH resulta bastante más
complicado, un suelo con pH ácido puede corregirse con caliza
dolomítica y la utilización de aguas duras, con un exceso de Ca
(calcio) y Mg (magnesio). Suelos con valores altos de pH, requieren de
cultivos capaces de adaptarse a esta situación con cierta facilidad.
e. Ahorro de agua
El agua es el factor más importante en la producción de cosechas. En
zonas muy cálidas y en zonas áridas el gasto de agua es tal que se
convierte en el factor limitante para el desarrollo agrícola. La
ventaja de los cultivos sin suelo estriba en la facilidad para emplear
técnicas de irrigación con un consumo moderado del agua, como en el
caso de los hidropónicos puros donde las raíces de las plantas están
sumergidas en la disolución nutritiva, como mencionábamos
anteriormente, o empleando la subírrigación en los sustratos (existen
variaciones de acuerdo con el tipo de sustrato que se utilice). Además,
en el caso de los cultivos cerrados, el agua se recicla, y
posteriormente se aprovecha para otros riegos, pero existe una marcada
desventaja, se consume gran cantidad de tiempo y de recursos en el
control de la red de riego. Por ejemplo, en aguas duras (con excesiva
cantidad de carbonato cálcico), existe un peligro evidente de
obturación de las boquillas. Este problema se minimiza utilizando aguas
ácidas de lavado (disoluciones de ácido nítrico) que disuelven los
precipitados formados (costras salinas).
f. Reducción del trabajo
Estos cultivos no necesitan de las tareas habituales llevadas a cabo en
los cultivos tradicionales: esterilización del suelo, preparación
previa del suelo, períodos de barbecho, etc. En cualquier caso dentro
de los cultivos sin suelo, existen grandes diferencias que afectan al
grado de automatización y semiautomatización, al tipo de sustrato o al
número de cosechas susceptibles de cultivarse en cada sustrato.
g. Control de factores ambientales y nutricionales que afectan al desarrollo del cultivo
La hidroponía consigue optimizar aquellos factores que afectan
directamente al desarrollo de la planta: i) la temperatura -valores
elevados, fundamentalmente en épocas secas, resultan poco favorables
para el crecimiento de la planta, a consecuencia de la intensa
evapotranspiración-, ii) la iluminación artificial que habitualmente
acelera el crecimiento, iii) el contenido de humedad, en este sentido
es preciso recordar que la mayoría de los cultivos requieren de un
aporte regular y suficiente de agua, que a su vez actuará sobre la tasa
de transporte de N (nitrógeno) y su traslocación desde la corteza
radicular hasta el vástago y iv) por último, un factor fundamental: la
concentración y forma química en la que se presentan los diferentes
nutrientes. En el apartado anterior control de nutrición de las plantas se
hacía alusión a la necesidad de un control exhaustivo sobre la acidez
del cultivo; en este caso nos centramos en la competitividad
-antagonismo- o aprovechamiento -sinergia- de elementos nutritivos; por
poner un ejemplo claro, se ha podido comprobar que la presencia de K (catión potasio) favorece la absorción de NH4 (catión amonio), mientras que el molibdeno (absorbido por la planta como MoO42-) dificulta la absorción de hierro en su forma Fe2 .
Un ejemplo muy ilustrativo lo encontramos en el nitrógeno; de las formas de N inorgánico (macronutriente esencial) que la planta puede incorporar a su metabolismo el NH4 resulta ser la más tóxica ya que al parecer interrumpe la fotofosforilación cíclica, paso clave en el proceso fotosintético, lo que reduce la capacidad para capturar la energía luminosa. Podríamos pensar que el problema se solucionaría añadiendo el nutriente en forma de NO3-, pero generalmente los mayores rendimientos se obtienen con el aporte conjunto de las dos formas nitrogenadas. Por tanto lo ideal es lograr un equilibrio entre ambas formas, algo relativamente sencillo de realizar en cultivos hidropónicos.
h. Mayor número de cosechas por año
El empleo de de la hidroponía favorece un incremento en el número de
cosechas al año por área de producción debido, naturalmente, a que no
existe necesidad de que transcurra un tiempo limitado de descanso entre
cosechas.
i. Sustitución efectiva de suelos agotados o no apropiados
En este aspecto, la hidroponía ofrece una alternativa única, ya que se
puede aprovechar el espacio de estos suelos no productivos con la
posibilidad de duplicar e incluso triplicar el número de cosechas por
año.
Fuente: Cahiers Options Méditerranéennes vol. 31, 1999
a. Inversiones altas
De forma general, los cultivos sin suelo requieren inversiones más
altas que las necesarias para los cultivos convencionales. Es evidente,
que el coste depende del tipo de cultivo sin suelo, del grado de
perfección, de las medidas de control del sistema adoptado y de la
disponibilidad de los materiales en la zona geográfica en que se
ubique. Por esa razón existe bastante diferencia entre los costes de
estos cultivos en función del país en que se desarrolle. Asimismo es
necesario contar con las inversiones propias para la construcción de
invernaderos, contenedores, sistemas de reciclado para la disolución
nutritiva, electricidad, agua o aparatos de destilación.
b. Mayor conocimiento técnico
Para que el cultivo sin suelo se desarrolle correctamente, es necesario
tener conocimiento sobre la nutrición esencial de las plantas, factores
que influyen en su crecimiento, química elemental, familiaridad con los
sistemas de control, etc. Es evidente que éstos cultivos requieren de
una formación técnica algo más avanzada que los convencionales y por
tanto se necesita personal técnico cualificado; no obstante, cabe decir
que la familiarización con los cultivos hidropónicos resulta sencilla y
atractiva.
c. Riesgo de infecciones
En los sistemas abiertos, el riesgo de infecciones es sensiblemente más
bajo que en los cerrados, en los que el exceso del agua drena por las
raíces de las plantas. En este caso, si se declara una infección, todas
las plantas de la instalación resultarían infectadas.
d. Otros
Existen otras desventajas asociadas a los cultivos sin suelo, como la
necesidad de una mayor frecuencia de riego, con el problema añadido de
un fallo en el sistema, una mayor necesidad de agua, una mínima reserva
de nutrientes -derivada de la incapacidad de algunos sustratos para
fijar nutrientes-, dependencia de sustratos que en ocasiones no son
locales sino importados y, por último, el riesgo de un mayor impacto
ecológico negativo ante un fallo humano o mecánico. No debemos olvidar
que el suelo tiene capacidad amortigüadora, pero con los sustratos un
error se paga caro.