Aquella que se ha venido realizando durante los últimos años sin evolucionar hacia sistemas de producción más respetuosos y sostenibles con el medio, y en busca de la mejora de la calidad y no la cantidad de producción obtenida. Prevalecía la producción obtenida frente a otros factores como insumos, impacto, calidad, y sobre todo el empleo de agroquímicos.
Esta especialización e intensificación de la agricultura ocasiona el inicio de la aparición de las grandes áreas de monocultivos, que llevan asociados la transformación de grandes áreas de terreno e inevitablemente la alteración de su equilibrio medioambiental y ecológico.
Con este cambio en el tipo de agricultura, surge la necesidad de adaptar a la misma las prácticas de cultivo. El caso de la protección fitosanitaria junto con el de la mecanización, no es una excepción, pues consecuencia de la mencionada alteración del equilibrio del "agroecosistema" es la proliferación de los enemigos de las especies cultivadas, plagas y enfermedades, que han de ser combatidos pasando del uso de los antiguos "ahuyentadores" (azufre, cenizas y aceites) y prácticas de protección "caseras", al uso de formulados químicos que evolucionan muy rápidamente (desde el caldo bordelés a mediados del siglo XIX, al Dicloro Difenil Tricloroetano o DDT descubierto en 1939/42, y posteriormente otros organoclorados y organofosforados.
La intensificación de la agricultura que se venía desarrollando hasta el momento cobra un crecimiento vertiginoso tras la II Guerra Mundial en pos del aumento de la productividad.
Alteraciones de equilibrio en el medio
Debido a la intensidad de las prácticas de cultivo, las iniciales alteraciones de equilibrio en el medio se vuelven graves desajustes e incluso se llegan a producir desastres ecológicos que afectan al medio (aire, agua y suelo), a las especies cultivadas, a la fauna y la flora y, en último término, inclusive a la salud humana.
Mal uso y manejo de productos fitosanitarios
Hasta 1949, y en el caso concreto de la protección fitosanitaria, se había producido un incremento de las aplicaciones de plaguicidas de amplio espectro, que ocasionaron la aparición de nuevas plagas y la eliminación de sus enemigos naturales. La respuesta ante este hecho no pudo ser peor; desde entonces y hasta la década de los setenta, se incrementaron las aplicaciones tanto en número como en la intensidad de su acción. Esto produjo una elevación de los costes, la aparición de resistencias y el incremento de los residuos de los fitosanitarios en los alimentos y el agroecosistema.
Aparecen prácticas de cultivo y agricultura alternativas
Esto conlleva un aumento de la regulación sobre la materia en los distintos países.
Reduciendo las agresiones al medio
Tanto en la práctica de la agricultura intensiva bajo plástico, como en los cultivos y plantaciones al aire libre, se producen todavía agresiones de mayor o menor intensidad al medio y sobre los recursos del mismo como consecuencia principalmente del uso de insumos, en especial los de síntesis química como fitosanitarios y fertilizantes que aún siguen teniendo un peso significativo en la protección fitosanitaria.
En este sentido, la moderna regulación en el uso de los productos fitosanitarios ha supuesto un avance en el camino a la consecución de una agricultura sostenible, sobre todo en lo relativo a seguridad alimentaria. La concepción actual de los profesionales está cambiando, de manera que cada vez más prevalece la búsqueda de la calidad y la sostenibilidad frente a la afortunadamente cada vez más lejana percepción conservadora de garantizar la producción aun a riesgo de incurrir en excesos en las aplicaciones.
Los problemas de la protección fitosanitaria convencional son la persistencia de:
Como hemos visto hasta el momento, la lucha contra las plagas y enfermedades de los cultivos ha evolucionado desde prácticas generalizadas de control químico indiscriminado a un control químico dirigido, e incluso a la formas de lucha que minimizan el empleo de métodos químicos.
Esta trayectoria ha desembocado en la existencia de un amplio y heterogéneo conjunto de métodos y técnicas de control de plagas y enfermedades.